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martes, 5 de junio de 2012

Yo no quiero ser el papá de Jonathan Castro.

No quiero que piensen que no tengo sentimientos; al contrario, es porque se me revuelven las tripas, por lo que digo que yo no quiero ser el papá de Jonathan Castro. Tampoco su mamá, porque no quiero saber, no quiero sentir, no quiero padecer lo que padece un padre cuando le muere un hijo; sobre todo cuando ese hijo, que salió de sus entrañas, le ha depositado con toda confianza en manos de personas que creía que eran sus amigas, tal vez, sus hermanas.
Ayer, la mamá de Jonathan quería creer, y para ello se agarraba a un clavo hirviendo que su nene estuviera retenido, vendido, secuestrado. Pero vivo. Tal vez, que una Sor María de la vida, (supuestamente), lo hubiera canjeado para darle un hogar más hogareño, más cristiano o más pudiente. ¡Ojalá, hubiera sido una Sor María de la Vida, (supuestamente), quien lo tuviera, y no que haya tenido que aparecer su frágil cuerpecillo entre toneladas de basura.
Estaba al cuidado de Pura A. y Vanesa R. no han puesto sus apellidos, porque me imagino, que alguien, con dos pelotas por justicia en sus manos, les daría matarile a la vuelta de la esquina. También, imagino, que para preservar su integridad física en la cárcel donde cientos de madres cumplen condena.
Si fuera un mal hablado diría que son unas “hijas de puta”, (supuestamente), si realmente, como ha transcendido de la investigación, se les murió por “accidente” y lo tiraron a un contenedor de basura… Unas “hijas de puta”, las llamaría, y seguro, que como ante la “Santa Compaña”, daría tres vueltas en redondo sobre mí, invocando a Nuestro Señor Jesucristo, y renegando de Satanás. Aunque creo que eso, a estas alturas, ya no merece la pena.
Quizás, están arrepentidas…. Se asustaron, se les fue la mano, se les cayó y, (supuestamente), se les murió el pequeñajo y lo tiraron a un cubo de basura. Mas ese arrepentimiento ya no tiene sentido, ni siquiera Dios todo poderoso, las perdonará. No. Las castigará, porque: ¡Ay del infeliz que crea que Dios lo perdona todo! Dios es sabio, y su sabiduría e indulgencia son plenas. Y perdona al ladrón arrepentido, al adultero, al bandolero, al que se realiza tocamientos pensando en la estanquera… pero al que mata por placer, al que mata por sentirse superior, al que mata y engaña robando la inocencia, a ése, Dios lo condena.
Y eso también irá por todos aquellos que destronan su iglesia, aquellos curas pedófilos, aquellas monjas de estraperlo de niños, aquellos católicos que comen todos los días viandas, se persignan y luego miran hacia otro lado. A esos, también, Dios los castiga, porque, ya lo dice el refranero; que es muy sabio: Dios castiga sin palo ni piedra.
No sé que le pasará a una persona, que deja de ser persona, por la mente para matar un niño, o vejarlo, o violarlo, o grabarlo en video y comerciar con su carne. No sé si es un enfermo, o solamente la personificación de la brutalidad y la maldad. Pero a buen recaudo, ni Dios ni los hombres lo pueden perdonar. Dejarlo salir de rositas, silbando, con las manos en los bolsillos y pensando: “esto no va conmigo, acabo de llegar”.
No sé qué pasará ahora mismo por la mente de la mamá de Jonathan. Pero sé lo que pasa por la mía, y hay mucho matarile, mucha rabia, mucha ira, muchas ganas de romper cuello, tipo golpe seco como a un conejo de granja o con el garrote vil, a vuelta de tornillo. Sí, eso pienso ahora, y seguramente, pasado un tiempo, viendo a los míos; a mis hijos, suspire y piense que no son los míos los que han sufrido tal tropelía, vilipendio y salvajismo, y entonces, cerraré por un momento los ojos, me ruborizaré por vergüenza y tendré que pedir perdón porque yo, yo, no quiero ser el papá ni la mamá de Jonathan Castro. Y me sentiré mal, francamente mal… pero aliviado.
Sólo puedo decir: lo siento.
Como dicen en “L’hivern al cos” (1) Nunca nadie debería sobrevivir a sus hijos…



Nota.- Dedicado al Sr. S., que ha perdido recientemente un hijo en Estados Unidos, como le dije a él: lo siento. (No hay palabras)
Nota 1.- Substraído de la página y artículo “Es una locura pero podría funcionar”, de Pau Plana.

lunes, 4 de junio de 2012

¿Es el enemigo? ¡Pues bombardeé cojones!


Mientras en Valladolid, se entonaba el himno nacional el sábado, sin pitadas aparentes, igual que pasó en Sevilla el domingo, antes de la celebración de la “Roja” contra la selección china de Camacho, y su impronta; que todo hay que decirlo… todavía resonaba el eco de las pitadas que contra el Príncipe de Asturias se escucharon calladamente en el Calderón.
Y es que esta España nuestra es así. Un país de contrastes. Una pintura neo impresionista, sobre ese lienzo que es una piel de toro, donde se entremezclan los colores, las costumbres, los idiomas y sobre todo las ideas. Y de esta amalgama, en lugar de surgir una nación multicultural grande y fortalecida, existen todavía los desfragmentados Reinos de Taifas, por dulcificar la situación.
¡Vaya país! Mientras a unos pocos les inyectan, vía intramuscular 100.000 millones de euros, que a todo se llegará. Y el señor Dívar continúa con sus monólogos del club de la comedia, en plan, “Eugenio”, pero sin acento catalán, diciendo aquello tan aplaudido de: ¿Saben aquél que “diú” que fue a Marbella….? O nos enteramos de que nuestro querido y votado aplastantemente por todos, incluido el menda, Sr. Presidente afirma que no nos encontramos al borde del precipicio. ¿Al borde del precipicio?
Si me lo permiten, divagar me refiero, esto es como cuando los cuatro jinetes descendieron de los cielos o ascendieron de los infiernos, cuando la gran puta engendró a la bestia, la cual reconocerán porque lleva grabada los tres seises, y las trompetas romperán las murallas de Jericó, cuando el último sello, el de la desesperanza, se rompa.
Porque mientras unos viven de chiste como en la Rúe 13 del Percebe, otros viven directamente en la rúe. Sí, así, como suena, viven en la puta calle, o en la casa de un pariente, o con cuarenta años, y tres hijos, mujer y suegra viven conglomerados en casa de sus padres. Otros en soportales, cajeros de bancos, bancos de parque sobre cartones…. Sí, llego la hora de hablar a las claras, estamos en el umbral de la pobreza, estamos entre Pinto y Valdemoro, esa sutil frontera entre la mierda y la ponzoñosa mierda, que aunque es lo mismo es más o menos pestilente.
Y el problema, señoras y señores, es que no hacemos nada. Protestar demagógicamente como yo ahora mismo, y poco más. Perroflautas, Yayoflautas, 15M, antiglobalización, famosetes de Operación Triunfo…. Nada hacemos.
Sólo faltaría que apareciera el genial Gila y cogiendo su negro teléfono dijera:
-          ¿Es ahí el enemigo? ¿Sí? ¡Pues bombardeen, coño!
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