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jueves, 28 de agosto de 2014

Buen Viaje, amigos.


Tenía pensado obsequiaros con una larga letanía de parabienes y frases más o menos acomodadas para despediros, pero en llegado el momento, y acumulándose los recuerdos y las imágenes en mi memoria y en mis retinas, no he sabido por dónde empezar, y he tenido que dejarlo correr.

Pero quiero que sepáis, que vosotros, pasados y nuevos, antiguos y modernos compañeros con los que he tenido el honor de navegar y vivir, al fin y al cabo, mi vida durante estos últimos diez años, habéis sido los mejores compañeros que una persona haya podido desear.

Echaré de menos las risas, los cotilleos, y las discusiones de media tarde o media noche en la Corrala, amenizada por la ochentera música de Juan, los alquitranados pinchitos de José y la recurrente frase de: “Esto es un bar”, de Jaime.

Echaré en falta, las batallitas de "Lomo Plateado" y de "Chipi", los libros y copias del Oubiña y su ¡Plan de Combate imposible!

¿Dónde quedarán, Primo, esas crueles bromas (Gori, Pablo y Dani, el Malo), aunque no tanto la lasciva relación gimnastica de los dos primeros (maricas) ... y esas retorcidas conversaciones de última hora en la terrible sobremesa? ¡Cuánto hemos cabreado a los chicos de la G.I.!

¿Quién me pedirá un euro todos los lunes tan arrebatadoramente amable como Manolo? O ¿Dónde estará mi curso, Javi, y sus compinches, Huguito y Martín, ese trío de calaveras: "Caballa, Moco y Tarugo y su Jefe don Lelo", personajes de TBO!

Si es que han sido diez años de glorias y miserias recorriendo el mundo. Tocando puertos increíbles y otros menos. En ese cascarón gris naval. Desde Ferrol a Pearl Harbor pasando por San Miguel, Santo Domingo, el canal de Panamá de Bahía Limón a Balboa, San Diego. Regresando por Manzanillo, Cartagena de Indias y Miami.

Desde Ferrol hasta las Seychelles, desde Palermo, pasando por Civitavecchia, Souda Bay, Suez, Djibouti, Muscat, Dar er Salem, y tantos y tantos sitios.


Salalah, que en no siendo de Massiel, tampoco fue de Mariñas, ese  fue, Muscat.


Anécdotas que se agolpan dentro de mi calva cabeza. ¡El Kebab de 50 euros de Antalya! (Que nos lo digan a Marcos y Roca entre otros). Y hablando de Pelouro, ¿con quién volveré a discutir hasta la saciedad ahora, si ya no está Roca y su indomable forma de ver la vida? ¡Maldito zaratán que invade la Armada, ¿verdad, Chema?!

¿Cuándo volveré a encontrar un camarero que se aprenda de memoria los platos que le dicen diez tipos en inglés macarrónico, como aquel muchacho de la casa de comida afgana o paquistaní de Muscat?

El bueno de Servia

¿Dónde encontrar otro Jaime, ese descamisado tabernero, testarudo y generoso?

Y qué decir de las “tres marías”: Tanzana, Pajarito y Rosita, y aquella fabulosa cena que nos regalaron en Souda Bay con su compañía. Tantas risas, y bromas, entre “yintonics” y bombardeos durante la crisis de Libia.

Los partidillos de futbol del Julianín, David, Moncho, Dani el malo y Dani el bueno (Y qué cabrones somos, haciendo de uno el bueno y de otro el malo), Amado. ¡Hasta Franco! Qué sepáis que todavía tengo unas botas de futbol nuevas sin estrenar.

Y el dúo sacapuntas Iñaki y Fon. Esos dos aventureros ilustrados que se pusieron el mundo por montera, acompañados de Gonzalito, pequeñín, y Rubén, por La Valeta e hijuelas.

¡No me olvido de ti, sociata! (Julián)

La extraña pareja: Baena, Suso y Borja (que al final fue trío)

¡La diosa Vikinga!

Si es que si me pongo, hasta voy a echar de menos el escatológico humor de Bujan

Ays… Nico, Arzu, Guima, Patiño, Óscar Lorenzo y Carlos ¡qué grande se hace la mar y qué pequeña esta marina! ¡Las peleas con Pino!

¡Qué vacío el karaoke sin Bitucho!


Santi y Kike.

Y recordando, recuerdo el “bebé imaginario” o las discusiones que siempre se llevaban el “gato al agua” con Oscar, que nos cambió por un petrolero. (Un beso para las niñas y Fátima)

Y tantos, y tantos… Mosqui y sus malditas salsas que me hicieron perder mi figurín. El romanticismo enfermizo de Óscar Ramírez y Juanjo, y las chaquetitas de Ramiro.

¡Ese Ponte!

¡Vivan las Islas Canarias, y sus mujeres (Rita y Marj)!

La rihb de Juan, y las sábanas de la Yola. La cueva del José Vicente, “Er Popi y el Alex”.

Si es que en el fondo, habéis sido el todo y la nada en esta relación que hemos tenido, donde el sacrificio, el miedo, el dolor, la tristeza pero sobre todo el buen humor, el trabajo e, incluso, en ocasiones la disciplina, fueron los cimientos sobre los que se apoyaron mis circunstancias y yo (que diría Ortega y Gasset) durante todo mi periplo en la CUATRO.

Ahora os vais. Y, creo que es la primera vez, que os vais sin mí a algo serio, me refiero en tiempo e intensidad, no en gravedad. Como suele pasar, nadie es imprescindible, y yo no soy menos, otro en mi lugar hará, y mejor, mi trabajo, pero no significa que una parte de mi no esté ahí con vosotros.

¡Qué os vaya bonito!

Y recordad, “que ninguno de nosotros es más importante que el resto de nosotros, porque formamos un equipo. Un buen equipo”.

Buenas singladuras y favorables vientos.

 
PD.- No os preocupéis si me he olvidado de alguno, que habrá segunda parte.

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Historias de un sombrero by Ricardo Shauferman is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-SinObraDerivada 3.0 Unported License.